Puertas y ventanas

Casi todas las yurtas que salen de nuestro taller llevan una de nuestras puertas de madera y, a menudo, una o varias ventanas, o incluso una pared de cristal completa.

Todas se hacen según nuestros diseños. Tardamos años en afinarlos porque una puerta de yurta tiene que cumplir muchas funciones: ser sólida y duradera, sin pesar tanto que altere la estructura; resistir la intemperie y el uso diario; y, además, ser bonita.

Encontrar ese equilibrio llevó tiempo. Nuestras puertas y ventanas son el resultado de años observando yurtas tradicionales, preguntando por qué se hacían las cosas de cierta manera, probando y construyendo prototipos hasta acercarnos a lo que buscábamos.

Yurta con puerta acristalada y vistas a la montaña

Observar la puerta tradicional

Cuando empecé a hacer las primeras puertas, me fascinó entender por qué las puertas tradicionales de yurta se construían como se construían.

Pasé mucho tiempo hablando con un fabricante de yurtas de Mongolia que había escrito extensamente sobre ellas. Entrábamos en esos detalles que me encantan: ensambles, colas, maderas, la tensión de la celosía sobre el marco, la función del umbral y la orientación de cada unión.

Cuanto más se mira, más se comprende que hay muy poco de casualidad.

La puerta de una yurta tiene que responder a fuerzas distintas de las de una casa. En un edificio convencional, gran parte de la carga alrededor del hueco actúa hacia abajo. La yurta es una estructura tensada: la celosía tira del marco desde ambos lados.

Hasta la orientación de los ensambles de caja y espiga importa. Las espigas discurren verticalmente para que el marco trabaje con esas fuerzas laterales. El umbral ayuda a mantenerlo estable y también impide que entren directamente por debajo el viento, la lluvia y la tierra.

Me encanta porque aquí el conocimiento tradicional cobra un sentido completamente práctico.

Interior de una yurta con puerta de madera acristalada

Encontrar el equilibrio

Entender la puerta tradicional me dio un punto de partida. Después había que hacer la puerta que realmente quería poner en nuestras yurtas.

Buscaba algo sólido y duradero, pero suficientemente ligero para no desestabilizar la yurta. Una puerta grande y pesada al abrirse puede ejercer una fuerza considerable sobre una estructura tensada.

Hay muchas cosas que resolver: los ensambles, el peso, las dimensiones de la madera, el umbral, la unión a la celosía y las proporciones del conjunto. Se hacen prototipos, se observa cómo funcionan y se vuelve a probar.

Y también tiene que ser bonita. Eso me importa tanto como lo demás. Una puerta puede funcionar perfectamente y, aun así, verse extraña en una yurta. Las proporciones deben encajar con la estructura que la rodea.

Puerta de madera acristalada integrada en una yurta

Acertar con el acabado

También tardamos años en encontrar el acabado adecuado. Probamos distintos productos para exterior buscando protección duradera sin perder el tacto ni el carácter de la madera.

Finalmente encontramos un fabricante alemán que produce los bonitos acabados al agua que utilizamos hoy. Importan el color, la veta que sigue viéndose y la resistencia a la intemperie.

Pasaron años hasta sentir que teníamos las puertas que quería. Desde entonces las mejoras han sido graduales. Seguimos mirando lo que hacemos y, cuando encontramos una manera mejor, la incorporamos.

Después llegó la ventana

Las ventanas llegaron más tarde y durante bastante tiempo me resistí. Entonces era muy tradicional con las yurtas. Había pasado años intentando entender cómo funcionaba y qué hacía bonita a la estructura original, y no quería abrir huecos simplemente porque las casas tienen ventanas.

Un compañero del taller quería hacerse una yurta y quería una ventana. Yo seguía sin estar convencido, pero al final hicimos una.

Fue un acierto.

De pronto se podía poner una ventana justo donde estaban las vistas, o donde hacía falta aire y luz, conservando la sensación de la yurta. Cambié de opinión enseguida y seguimos adelante.

Desde entonces las ventanas han evolucionado como las puertas: versiones fijas y practicables, distintas medidas, mejores juntas y pequeños cambios. Aquella primera ventana me hizo comprender que respetar la tradición permitía seguir desarrollando la yurta. Podíamos añadir algo útil si lo hacíamos bien y encajaba con la estructura.

Yurta de color arena con ventana de madera

Y después, la pared de cristal

El siguiente salto llegó en 2013, trabajando con una pareja de artistas noruegos que quería algo especial. Ya teníamos puertas y ventanas que funcionaban, así que nos preguntamos qué pasaría al abrir mucho más la pared.

Hicimos para ellos la primera yurta con pared de cristal. El efecto fue inmediato: entraba una enorme cantidad de luz natural y el paisaje pasaba a formar parte de la habitación.

Lo emocionante era que seguía siendo una yurta. Conservaba el castaño, la corona de roble, las curvas, las proporciones y esa sensación de recogimiento. Pero ahora uno de sus lados podía abrirse al paisaje. Lo antiguo y lo moderno encajaban de maravilla.

Aquella primera yurta sigue resultando emocionante. Después hemos explorado muchas posibilidades, desde una puerta acristalada con una ventana hasta frentes amplios con puertas dobles y ventanas practicables. Todo nació de aquel primer experimento.

Yurta con pared de cristal, puertas y ventanas de madera

Diseños propios

Por elaborada que sea la disposición, el criterio es el mismo: la puerta o ventana debe funcionar bien con la yurta, durar y tener las proporciones adecuadas.

Seguimos afinando los diseños, cambiando pequeños detalles cuando encontramos una manera mejor y conservando los que han demostrado funcionar.

Queremos sentirnos orgullosos de estas piezas cuando formen parte de una de nuestras yurtas, y que su propietario sienta lo mismo.

«Gracias a ti y a Ratna tengo esta yurta increíblemente bonita, con tantas ventanas que dispongo de toda la luz que necesito para pintar». Jannicke Camilla, España

Encontrar la distribución adecuada

Cuéntenos para qué se utilizará la yurta, dónde están las vistas principales y qué le importa en cuanto a luz, ventilación, privacidad y acceso.

No necesita traer un plano terminado. Podemos hablar y encontrar una disposición que tenga sentido para la yurta y el lugar donde irá.

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